Cuando los ingleses dirigieron en Argentina

Producto de las reiteradas quejas por las malas actuaciones de los árbitros vernáculos, la Asociación del Fútbol Argentino contrató a un grupo de referís ingleses que terminó afectando -para bien- el desarrollo del fútbol local.

El 18 de abril de 1948 se jugó la primera fecha del campeonato argentino, en la cual debutaron ocho árbitros ingleses contratados por AFA. En la foto, de correctos trajes, se los ve a Charles James Dean, Lionel Gibbs y Harry Hartles; y los sentados James Provan, David Gregory, Aubrey White, John Cox y William Brown. Llegaron debido a las constantes denuncias de arreglos y favoritismos contra los árbitros criollos. Las quejas de los locales no tardaron en llegar, porque además de acusar las críticas contra su ética, pasaron a cobrar mucho menos que los foráneos: 200 pesos contra los 1000 que recibían los europeos.

White dirigió Independiente 10 – Rosario Central 2; Provan en Boca 1 – Racing 4; Brown en Tigre 1 – River 4; Gibbs (foto) en Newell’s 3 – Vélez 1; Dean en Estudiantes 2 – Lanús 1; Hartles en San Lorenzo 0 – Huracán 1; Gregory en Banfield 4 – Gimnasia 2 y Cox en Platense 3 – Chacarita 2.

Como decíamos, llegaron al fútbol argentino por la gran cantidad de quejas por favoritismo que recibieron los árbitros locales y no defraudaron: cobraban penales a favor de los equipos chicos. De 56 penales en 1947 se pasó a 100 en 1948. Por pedido de los ingleses, los futbolistas empezaron a utilizar camisetas con números, para que puedan ser identificados fácilmente. Se aplicó por primera vez en la novena fecha del torneo de 1949.

El cambio en el arbitraje trajo como consecuencia el protagonismo de los equipos más chicos. En 1949, Platense fue segundo y Boca se salvó del descenso en la última fecha. Dos años después Banfield fue subcampeón, detrás de Racing.
Luego llegó otro grupo de árbitros a reemplazar a los primeros. Los ingleses dirigieron en Argentina hasta 1958, aunque el último fue Robert Turner, quien se radicó en el país y actuó hasta llegar al límite de edad, en 1962.
Compartilo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *